Ambición y Derechos de Autor: el caso de la herencia de Maurice Ravel.

A propósito del recientemente sonado caso peruano en materia de pago por derechos de autor a compositores, he aquí otro más antiguo e internacionalmente difundido que confirma la sospecha de que, ya desde siempre, los derechos de autor han tendido a convertirse en un botín y un imán para timadores y oportunistas. Producto de ésto lamentablemente es común que los mismos creadores sean quienes terminen perdiendo, al igual que el público y la difusión del arte en general.

El de Ravel es un caso que incluye fortunas, herencias, juicios y -como si se tratara de un cliché cinematográfico- la presencia de una enfermera… sin olvidar la de otros polémicos personajes como los editores de música.

A continuación, la cita de Wikipedia con la narración del caso:

Tras la muerte de Ravel, en 1937, su hermano Edouard se convirtió en el único heredero. En 1954, Edouard Ravel y su mujer sufrieron un grave accidente de tráfico, lo que los obligó a contratar los servicios de una enfermera, Jeanne Taverne, de 48 años. También emplearon como chófer a su marido, Alexandre Taverne, que antes había trabajado como minero y barbero. Poco después, falleció la mujer de Edouard Ravel. Los Taverne se instalaron a vivir en la casa del viudo.

En 1957, veinte años después de la muerte de Maurice Ravel, Edouard viajó a París. Allí prometió públicamente que, a su muerte, el 80% de los ingresos por derechos de autor de su hermano pasarían a pertenecer a la ciudad de París. La idea de Edouard consistía en crear con ese dinero un premio anual para compositores al estilo del Premio Nobel, promesa que jamás se cumplió.

En el último momento, Edouard cambió su testamento. Se lo dejó todo a su enfermera, Jeanne Taverne. El resto de la familia Ravel no se tomó nada bien la decisión y llevaron el caso a los tribunales. El juicio duró casi una década y Jeanne Taverne no vivió para ver el final. Murió en 1964, y su marido, Alexandre Taverne, continuó la disputa judicial. Mientras tanto, el Boléro seguía generando millones, pero el director legal de SACEM, Jean-Jacques Lemoine, decidió congelar el reparto de los ingresos hasta que terminase el juicio.

En 1970 el último tribunal de apelación francés dictó sentencia. Alexandre Taverne, el marido de la enfermera del hermano del compositor, era el legítimo heredero de Maurice Ravel. Durante los años que duró el juicio, los derechos de autor del Boléro habían generado una fortuna, equivalente a unos 6 millones de euros actuales. A los pocos días de terminar el juicio, Lemoine se despidió de la SACEM, montó una nueva empresa y su primer cliente fue Alexandre Taverne.

Jean-Jacques Lemoine y Alexandre Taverne no se conformaron con el millonario botín. Presentaron una demanda contra el editor de Maurice Ravel y consiguieron renegociar los viejos contratos. Ravel había cedido las tres cuartas partes de sus derechos de autor a su editor, en lugar de la tercera parte habitual. Lemoine y Taverne volvieron a ganar.

En 1972 Lemoine aumentó aún más su parte del negocio. Creó una empresa, ARIMA, a la que por razones aún sin explicar, Alexandre Taverne y su hija, Georgette Taverne, cedieron la mayor parte de la propiedad de los derechos de autor de Ravel.

Lemoine no es el único que sacó partido del legado de Ravel. El otro gran beneficiado fue Jean-Manuel de Scarano, propietario de «Éditions Durand», la editorial de Ravel, desde el año 1982 hasta el 2000. Scarano, como presidente del sindicato de los editores de música de Francia, fue uno de los que consiguieron convencer al Gobierno francés de que extendiese la duración de los derechos de autor de 50 años hasta 70 después de la muerte del autor.

Según aseguró Scarano a The Guardian, la familia Taverne sigue cobrando a través de ARIMA, cuya mitad que poseen. Los que no reciben nada son los descendientes directos de Ravel.

Acá un enlace al artículo de The Guardian.

Finalmente, es de celebrar el hecho de que gracias a IMSLP el juego completo de partes orquestales del Bolero ya se encuentra desde hace menos de una semana dentro del material de dominio público de descarga gratuita en internet.

Recursos para la elaboración del orgánico orquestal – I. Introducción

organico

El bibliotecario muchas veces hace de puente entre las áreas artística y administrativa de la orquesta. Ésto se da por ejemplo cuando se le solicita elaborar el orgánico de la orquesta para un determinado concierto o grupo de conciertos (temporada, conciertos de todo el año, …etc). En el contexto de una orquesta, el término “órgánico” 1 hace referencia a la lista de instrumentos necesarios para ejecutar una obra.  En líneas generales existen dos formas de elaborarlo:

– Forma directa: consultando el material, es decir, yendo a la fuente primaria, sea la partitura o las partes orquestales o ambas, para revisar la instrumentación

– Forma indirecta: consultando algún texto o recurso que contenga ya un listado de instrumentaciones de diversas obras.

La elaboración del orgánico de una obra puede ser algo realmente muy sencillo y rápido, como también algo sorprendentemente trabajoso y lento que puede llevar a hacer una pequeña investigación sobre diversas versiones de una obra, hacer consultas al compositor, al director, u otro conocedor (si es el caso), establecer comparaciones entre ediciones, traducir términos, …etc. Por eso el uso de estos “recursos indirectos” mencionados arriba puede ayudar mucho a hacer el trabajo más rápido.

Entre estos recursos se encuentran libros como el de David Daniels (Orchestral Music: a handbook) o catálogos como el de la famosa Editorial Kalmus, entre los más conocidos. Además hay muchos otros recursos interesantes en la web. Todos ellos usan por lo general la abreviatura de instrumentación orquestal (“shorthand for orchestra instrumentation”), una secuencia de números y texto creada para representar rápidamente la instrumentación de una obra, cuya apariencia puede ser algo como ésto:  2 2 2 2 – 4 2 3 1 – tmp – str.

Todo lo mencionado en este último párrafo será extendido y detallado en próximas entregas de este tema.

El orgánico depende directamente de la decisión artística de mayor jerarquía en la orquesta: la elaboración de la programación de conciertos (obras a ejecutar, fechas de conciertos, solistas, directores y otros músicos participantes), realizado principalmente por el director titular. Una vez lista la programación, el engranaje de la orquesta no se pondrá en marcha si no se cuenta con el orgánico. A partir de éste:

– El personal de utilería podrá conocer el instrumental que deberán preparar para los ensayos y conciertos.

– Los músicos de la orquesta podrán saber en qué obras y conciertos tocan, y en cuales no. También cómo se reparten su participación en un concierto.

– El personal administrativo sabrá con qué instrumentos y músicos adicionales (o “complementarios”) será necesario contar para los ensayos y conciertos.

– Éstos y otros actores más involucrados con la actividad de la orquesta obtendrán otras informaciones importantes (por ejemplo cuándo deberá afinarse el piano, …etc)

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1) También se usa el término “Efectivo orquestal”. Es muy usado sobre todo en los textos franceses (“effectif”)

En torno a la numeración confusa de las sinfonías de Dvořák.

dvorak4 dvorak8

Algo que puede llevar a confusiones  es el caso de aquellas obras que figuran con títulos distintos en diversas ediciones o reimpresiones. Probablemente uno de los casos más importantes sea el de las sinfonías de Antonin Dvořák. Las imágenes de arriba corresponden ambas a la edición de la Sinfonía Op. 88 en Sol Mayor publicada por Novello, Ewer & Co. [Londres, 1892] y re-impresa por Kalmus. La primera imágen corresponde a una parte de flauta del material impreso que vende Kalmus mientras que la de abajo es en realidad la misma parte pero tal y como aparece en el archivo descargable por IMSLP.  Se puede advertir que en la primera el título es SYMPHONY N°4, mientras que en la segunda éste aparece como “Symphony No. 8”.

Ello se debe a que por razones editoriales, las sinfonías de Dvořák no fueron en un principio numeradas por orden de fecha de composición, sino por fecha de publicación, y las primeras en publicarse fueron las cinco últimas y en desorden. Tenemos entonces lo siguiente:

Sinfonía Nro. 5 – publicada inicialmente como Sinfonía Nro. 3

Sinfonía Nro. 6 – publicada inicialmente como Sinfonía Nro. 1

Sinfonía Nro. 7 – publicada inicialmente como Sinfonía Nro. 2

Sinfonía Nro. 8 – publicada inicialmente como Sinfonía Nro. 4

Sinfonía Nro. 9 – publicada inicialmente como Sinfonía Nro. 5

Incluso esta última (la famosa “Sinfonía del Nuevo Mundo”) ha sido también conocida como la Octava.

Recién en la década de 1950, con la aparición de las primeras ediciones críticas de estas sinfonías, se instauró y difundió su verdadero orden cronológico.

Por ello en cualquier archivo orquestal que tenga por lo menos medio siglo de historia será común encontrarse con este tipo de partituras que pueden suscitar algunas confusiones.

Introducción

La práctica de orquesta, es decir, la performance grupal de un conjunto numeroso de instrumentistas, no es sólo patrimonio de occidente ya que también está presente en diversas tradiciones musicales del mundo. Pero si uno ve incluso a la orquesta más compleja -como la del gamelán de Indonesia- podrá darse cuenta de una notoria diferencia visual con respecto a la orquesta de instrumentos occidentales conocida como orquesta sinfónica: la presencia y dependencia absoluta del papel en esta última, ya que es este material –al menos hasta ahora– el continente más extendido de la información musical materializada en el sistema de símbolos denominado notación musical. Por tanto, donde exista una orquesta sinfónica habrán siempre partituras, y mientras la orquesta maneje un repertorio cada vez más amplio, mayor será la necesidad de almacenar, ordenar y conservar sistemáticamente estos documentos. Es así como surge la figura de la biblioteca o el archivo de una orquesta sinfónica, indispensable para el buen funcionamiento de ésta.

Es sorprendente ver como la institución cultural denominada “Orquesta Sinfónica” se mantiene aún vigente e incluso en un período de apogeo (basta ver la cantidad de orquestas juveniles e infantiles que se están creando en todos los rincones del mundo). Se desprende de ello que hay entonces una gran cantidad de personas en el mundo que se deben estar dedicando al oficio de bibliotecario orquestal. Sin embargo, es raro encontrar a alguien que ostente el título académico de Bibliotecario o Archivero de Orquesta, o un diplomado afín. Haciendo una breve búsqueda no he encontrado grados de ese tipo, (lo más cercano es el post-grado en Bibliotecología Musical) pero es muy probable que los haya, aunque muy escasos. Por ello el portal careersinmusic.com en el apartado “Orchestral Music Librarian” no pone como requisito de trabajo un grado académico tan especializado, aunque sí contar con un grado en música o en Ciencias de la Información o en ambos.

Es por ello que quienes se dedican a este oficio en su inmensa mayoría son personas que de alguna manera se vinculan al mundo de la biblioteca orquestal, ya sea del lado de la música (instrumentistas, compositores, musicólogos, educadores musicales, críticos, …etc) y de las bibliotecas (bibliotecarios o bibliotecónomos, archiveros, …etc), y personas que no se ubican en ninguno de los 2 grupos pero están familiarizadas con el manejo interno de la orquesta (utileros, personal administrativo, …etc).

En mi caso, soy un músico cuyo proceso de aprendizaje hasta ahora se ha realizado tanto de manera autodidacta como gracias a algunas vinculaciones ocasionales al mundo académico musical (clases particulares, seminarios, talleres, ..etc), con experiencia como músico de orquesta juvenil durante 3 años, y con formación universitaria en Ciencias de la Información. Lo que sé actualmente de este oficio lo he aprendido gracias al bagaje previo ya mencionado, pero también sobre todo a la experiencia directa en la solución de los problemas diarios que se presentan en el trabajo. Hoy, a casi 1 año de haber empezado con este trabajo, abro este blog como una necesidad de:

– Profundizar en el oficio y lograr tener una perspectiva más clara de éste.

– Compartir información que probablemente no se encuentre en la web (menos aún en Castellano)

Con la esperanza también de que quien pase por acá lo encuentre útil.

pd: debido a mi falta de tiempo, y en realidad a la falta de tiempo generalizada que crea determinados hábitos de lectura en la mayoría de personas  (en los que la inmediatez y la procastinación son ley), los posts de este blog procurarán ser cortos y cubrirán sólo una parte de un tema específico, dejando otras informaciones concernientes a dicho tema para próximos entregas a ir posteándose de a pocos.